L ibro de juventud que FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645) nunca admitió como suyo y en el cual, no obstante, pueden verse ya sus rasgos mejores ymás característicos, EL BUSCÓN no sólo es sin duda paradoja muy barroca su obra más célebre, sino que probablemente por sí sola le hubiera valido ya la posteridad. Narración satírica que toma como punto de partida la llamada novela picaresca que ha puesto en auge Mateo Alemán con su «Guzmán de Alfarache», pero despojándola de toda carga moral expuesta de modo directo y explotando sus posibilidades cómicas tal como explica en su prólogo Pablo Jauralde Pou, responsable de esta edición, «El Buscón» constituye una de las máximas exaltaciones de la degradación grotesca y una forma inmejorable de aproximarse a una delas personalidades más complejas de nuestra historia literaria.
Ficha técnica
Editorial: Alianza Editorial
ISBN: 9788420634210
Idioma: Castellano
Número de páginas: 224
Tiempo de lectura:
5h 17m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 14/03/2005
Año de edición: 2005
Plaza de edición: Es
Colección:
El Libro de Bolsillo
El Libro de Bolsillo
Peso: 162.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Francisco de Quevedo
Francisco de Quevedo (Madrid, 1580 - Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645) fue noble, político y uno de los escritores más importantes del Barroco español. Estudió Teología en la Universidadde Valladolid, donde adquirió gran valor como poeta y por sus escritos contra su coetáneo Luis de Góngora. Cultivó todos los géneros literarios y perteneció a la corriente conceptista (contra el culteranismo gongorino), pero sobre todo destacó por una gran maestría en el dominio desafiante del lenguaje. Sus escritos son críticos y morales, concebidos a partir de un prisma diferente. Sus obras más destacadas son Historia de la vida del Buscón (1603), Los Sueños (1605-1622), Política de Dios, gobierno de Cristo, tiranía de Satanás (1626), La cuna y la sepultura (1635) y Marco Bruto (1646), entre otras. Son numerosos los sonetos, letrillas y romances divulgados por los juglares, recogidos póstumamente.