Definida por Lope de Vega como “lo más satírico y venenoso que se ha visto desde el principio del mundo”, esta obra surgió por encargo para ensalzar las figuras de Felipe IV y de su valido, el Conde-Duque de Olivares, y defenderlos de libelos que aparecían en contra de la política y las decisiones económicas de ambos. No obstante, esta obra —a medio camino entre la disertación política y la sátira—, es una de las más grandes muestras del talento, la ingeniosidad y el dominio verbal de Quevedo, y en ella se puede advertir entre líneas el ataque hacia aquellos que debía defender. Pretende ser un elogio y fue, sin embargo, el comienzo del deterioro de las relaciones entre Quevedo y el Conde-Duque. Esta edición se basa en la princeps de 1630 y añade Introducción, Bibliografía y notas a pie de página. Manuel Urí martín es doctor en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid y ha desarrollado la docencia en la Université Stendhal (Grenoble III), Carleton University (Ottawa) y la Universidad Inter-nacional Menéndez Pelayo (Santander).
Ficha técnica
Editorial: Castalia
ISBN: 9788470397998
Idioma: Castellano
Número de páginas: 144
Tiempo de lectura:
3h 21m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 31/08/1998
Año de edición: 1998
Plaza de edición: Madrid
Colección:
Clasicos Castalia
Clasicos Castalia
Número: 000243
Ancho: 11.0 cm
Especificaciones del producto
Escrito por Francisco de Quevedo
(14-09-1580 / 08-09-1645) Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos, conocido como Francisco de Quevedo. Nacido en Madrid, es uno de los autores más destacados de la historia de la literatura española que ostentó los títulos de señor de La Torre de Juan Abad y caballero de la Orden de Santiago desde 1617.
Es especialmente conocido por su obra poética, en la que trata temas variados, desde la política, la sátira o la pasión amorosa, aunque también escribió narrativa (El Buscón) y teatro, y diversos opúsculos filosóficos, políticos, morales, ascéticos, humanísticos e históricos. Fue especialmente famosa la rivalidad que existió entre él y Góngora durante muchos años.