En la cima de su carrera como narradora, con una quincena de libros publicados y alcanzada la gloria literaria con La edad de la inocencia, Edith Wharton hizo un alto en el camino y decidió sintetizar las leyes del arte de escribir en prosa y sus peligros. Al lector acostumbrado hoy a enfrentarse a novelas llamadas «modernas» le sorprenderá que a Wharton le preocuparan hace un siglo asuntos con los que autores, críticos y editores no han dejado de pelearse desde entonces. Sus reflexiones dan vueltas a lo que, según ella, eran las características que hacían de la prosa un arte: la verosimilitud, la elección de un tema al alcance de las capacidades del autor... pero también la obligación del trabajo continuo y la exigencia de estar siempre alerta para controlar «los bandazos a los que lleva la inspiración». Aun cien años después de su publicación original, las reflexiones de Wharton contenidas en este libro –convertido ya en un clásico de la crítica y la reflexión literaria– no han perdido un solo ápice de actualidad, ni de fuerza, ni de precisión en cuanto brújula para lectores y, sobre todo, escritores o aspirantes a serlo.
Ficha técnica
Traductor: Valentina Lynagh
Editorial: Altamarea Edición de Libros Sl
ISBN: 9788410435407
Idioma: Castellano
Título original:
The Writing of Fiction
The Writing of Fiction
Número de páginas: 152
Tiempo de lectura:
3h 33m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 29/10/2025
Año de edición: 2025
Plaza de edición: Madrid
Colección:
Maestrale
Maestrale
Número: 08
Alto: 20.5 cm
Ancho: 13.5 cm
Grueso: 1.0 cm
Peso: 140.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Edith Wharton
Edith Wharton (1862-1937) fue una de las autoras más representativas de la narrativa estadounidense del cambio de siglo y, en particular, una de las primeras escritoras en alcanzar verdadero reconocimiento y éxito literario. De hecho, se convirtió en la primera mujer en ganar el Premio Pulitzer. Fue la gran cronista de un mundo en desaparición: el de las antiguas jerarquías neoyorquinas, que empezaban a tambalearse ante la irrupción de los nuevos ricos procedentes de la banca y la industria. Su obra cuestionó el papel al que se relegaba a la mujer en la sociedad de su tiempo y contribuyó a elevar el espacio doméstico a la categoría de territorio intelectual. Rodeada de sus perros Pomerania, que solían acurrucarse a su lado, escribía a menudo desde la cama. Decía que así podía prescindir del corsé, una libertad física que, según ella, también liberaba sus pensamientos.