Poeta singular cuya figura se ha engrandecido hasta la categoría de mito, Miguel Hernández (1910-1942) sólo alcanzó a ver publicado en vida El rayo que no cesa, que salió de las prensas pocos meses antes del estallido de la Guerra Civil. Poemario amoroso impregnado de fuerza, la obra, única del autor cuya distribución y venta toleró en la posguerra el régimen franquista, no tardó en convertirse, tanto por su valor intrínseco como por el simbólico que inmediatamente llevó aparejado, en un libro emblemático. «El rayo que no cesa -escribe Jorge Urrutia en el excelente prólogo que acompaña al texto- es un libro mayor, no sólo en la obra de Miguel Hernández, sino de la poesía española del siglo xx. Un libro en el que el poeta sabe aunar y personalizar las influencias clásicas y modernas Un libro que provoca desde el principio la simpatía, la implicación del lector, por la propia aventura de su textualidad pero, también, por la atracción que ejerce un poeta perseguido siempre por un clima trágico.»
Ficha técnica
Prologuista: Jorge Urrutia
Editorial: Alianza Editorial
ISBN: 9788420669090
Idioma: Castellano
Número de páginas: 80
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 08/03/2010
Año de edición: 2010
Plaza de edición: Es
Colección:
El Libro de Bolsillo
El Libro de Bolsillo
Peso: 79.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Miguel Hernández
(Orihuela, 1910 - Alicante, 1942), poeta encuadrado en la Generación del 36 considerado por Dámaso Alonso como «genial epígono» de la generación del 27, vivió una infancia humilde como pastor de cabras, pero siempre sintió una atracción especial por los libros que le llevaron a acercarse a los autores clásicos del Siglo de Oro y a otros poetas como San Juan de la Cruz, Gabriel Miró, Paul Verlaine y Virgilio. Sus primeros poemarios, "Perito en lunas" (1933) y "El rayo que no cesa" (1936) le granjearon la amistad de personajes de la época como José María de Cossío, Vicente Aleixandre y Pablo Neruda. Al acabar la Guerra Civil, en la que combatió en el bando republicano, fue encarcelado y, tras recorrer varias prisiones, murió enfermo de tuberculosis en la de Alicante.