En 1940, en una pequeña población de la Francia ocupada, un anciano y su sobrina se ven obligados a alojar en su casa a un oficial nazi. El alemán, que es un hombre educado que siente una gran admiración por la cultura francesa, se esfuerza por hablar en francés con sus anfitriones, quienes nunca le dirigen la palabra. Noche tras noche, el silencio obstinado se convierte en la forma de resistencia de ambos, a pesar de los esfuerzos del oficial por demostrarles que él no es el enemigo.