Sinopsis de FLOR DE LEYENDA; VIDA DE FRANCISCO PIZARRO
Sinopsis El año 1932 recibe Alejandro Casona el premio Nacional de Literatura por Flor de Leyendas, conjunto de catorce narraciones en las que recoge mitos y leyendas de las más diversas tradiciones escritas (india, árabe, girega, germana, escandinava, etc.) con la intención de acercar lo más granado de la literatura legendaria universal a la siempre ávida curiosidad infantil y juvenil. Con su elección, Casona ilustra el paralelismo que según él existe entre las fases intelectuales del niño y la historia espiritual de los pueblos: al ciclo primitivo (el mito, lo maravilloso, lo fantástico) pertenecerían relatos como El anillo de Sakúntala o La mil y una noches; al ciclo épico (o de acción), Los Nibelungos o Guillermo Tell, junto a la obra Vida de Francisco Pizarro, que recrea la epopeya del gran extremeño; al último ciclo (lo simbólico, la alegoría), Dioses y Gigantes. Mª Teresa Cristina García Álvarez, de la Universidad de Oviedo, y Modesto González Cobas, musicólogo y folclorista, han preparado la introducción a esta edición con la que contribuyen al disfrute de esta pequeña joya literaria.
Alejandro Casona (Besullo, Cangas del Narcea, Asturias,1903 - Madrid,1965) fue un dramaturgo y maestro español de la Generación del 27. En 1932 consiguió el Premio Nacional de Literatura por Flor de leyendas, una colección de lecturas para jóvenes, ilustrada por Rivero Gil. En 1933 se le concede el premio Lope de Vega del Ayuntamiento de Madrid, gracias a lo cual consiguió poner en escena por fin una de sus principales creaciones: La sirena varada, pieza antinaturalista, definidora ya de su estilo poético a la par que misterioso (“misterioso a la asturiana”, como escribió Max Aub al hablar de él), y estrenada en 1934 en el Teatro Español. La Guerra Civil le empujó al exilio en 1937 y se estableció defiitivamente en 1939 en buenos Aires, Argentina. Del periodo de exilio son las obras: Prohibido suicidarse en primavera, La dama del alba, La barca sin pescador, Los árboles mueren de pie, La tercera palabra o La casa de los siete balcones. Regresó a España en 1962, donde estrenó con éxito de público y gran alboroto crítico lo mejor de su producción. Discutido por unos y consagrado por otros, Casona puso en escena su última obra, un retrato de Francisco de Quevedo, titulada El caballero de las espuelas de oro en 1964, con una excelente interpretación de José María Rodero.