Cuando Giulia Adinolfi se trasladó de Nápoles a Barcelona en 1957, era una mujer con un proyecto profesional propio centrado en el estudio, un trabajo que le daba independencia económica y un compromiso político moral que orientaba su práctica. Una mujer que cultivaba los saberes necesarios para crear y recrear la vida y los vínculos entre las personas. Giulia Adinolfi y Manuel Sacristán se habían casado en Nápoles y escogieron Barcelona como lugar de residencia porque para ellos la lucha contra el franquismo era prioritaria. Su decisión suponía una forma de vida nada fácil, debido a la clandestinidad y a la represión de la dictadura, que aspiraba no obstante a ser una vida plena. Maestra e hispanista de formación, trabajó en Barcelona como profesora de primaria, secundaria y de universidad, desarrollando al mismo tiempo su investigación sobre Antoni de Capmany y, posteriormente, sobre María de Cazalla. Giulia Adinolfi participó en la creación del Moviment de Dones Democràtiques, auspiciado por el PSUC y, posteriormente, en la lucha del profesorado por una universidad democrática. Fue fundadora del sindicato de CCOO de la enseñanza. Tambien participó en la vida política y cultural de la ciudad colaborando con la revista clandestina Nous Horitzons, con Materiales y con mientra