Llamo «enigma» a la cuestión pendiente, la que abre cada vez y en cada caso otra cuestión, o se abre a ella. Para el enigma, la pregunta es siempre unayotra, no solo la que se considera sino también la que no, la que queda a la espera sin hacerse notar y la que se olvida. La pregunta llamada «enigma» no halla asilo ni patria en respuesta alguna, en alguna definición; no tiene tierra ni cielo ni infierno ni historia, ni habita en ellos, más bien dispone y cuida su desalojo.Por ancha que se quiera, la reguera se desborda con que llueva un poco y arrastra con ella fluidos y légamos que no son lo que se oye, se entiende o se lee. Este ensayo reconoce, de entrada, que ha escrito filosofía como si fuera novela sin serlo, o al revés; se sabe juego de letras, ...