Los hermanos Karamázov (1880), la última novela que escribió Fiódor Dostoievski, está considerada su obra maestra y una de las cumbres de la literatura universal. La historia de un padre despótico enfrentado a sus hijos legítimos e ilegítimos, uno de los cuales terminará por asesinarlo, es uno de los grandes referentes de los que han bebido creadores de todos los ámbitos a lo largo de la historia.
Tras un largo y arduo proceso de destilación, imprescindible para convertir esas más de mil páginas en una pieza teatral representable, permanecen intactos los grandes temas de la naturaleza humana, los personajes icónicos, con sus aristas y sus contradicciones, las grandes pasiones y misterios del alma que el genio ruso retrató como nadie.Como dice Gerardo Vera, «Un proyecto así solo tiene un camino: escuchar con pasión, respeto y admiración a un novelista ruso, europeo y universal que, como todos los grandes artistas, al final solo habla del hombre».
Ficha técnica
Prologuista: Gerardo Vera
Editorial: Ediciones Antígona, S. L.
ISBN: 9788415906865
Idioma: Castellano
Título original:
Los hermanos Karamázov
Los hermanos Karamázov
Número de páginas: 164
Tiempo de lectura:
3h 50m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 07/01/2016
Año de edición: 2016
Plaza de edición: Madrid
Colección:
Teatro
Teatro
Número: 66
Alto: 21.0 cm
Ancho: 14.0 cm
Grueso: 0.9 cm
Peso: 192.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Fiódor Dostoievski
Fiódor Mijailovich Dostoievski; Moscú, 1821 - San Petersburgo, 1881) Novelista ruso. Educado por su padre, un médico de carácter despótico y brutal, encontró protección y cariño en su madre, que murió prematuramente. Al quedar viudo, el padre se entregó al alcohol, y envió finalmente a su hijo a la Escuela de Ingenieros de San Petersburgo, lo que no impidió que el joven Dostoievski se apasionara por la literatura y empezara a desarrollar sus cualidades de escritor. En 1849 fue condenado a muerte por su colaboración con determinados grupos liberales y revolucionarios. Tras largo tiempo en Tver, recibió autorización para regresar a San Petersburgo, donde no encontró a ninguno de sus antiguos amigos, ni eco alguno de su fama.