En No te encargo ná Isabel Martín vuelve a las inquietudes que la traspasan: la devastación del territorio, la violencia del sistema sobre los cuerpos, lo oscuro de políticas que regresan... Su poesía, de raíz colectiva, celebra a las ancestras y la ternura cotidiana mientras denuncia el racismo y el capitalismo salvaje que nos atraviesa la vida posible. La conciencia climática late con más fuerza, y el cante irrumpe como memoria viva. Entre lo común y lo íntimo, el libro invoca el cuidado y la esperanza compartida.