La poesía de Nima Yushij congrega misteriosamente lo persa y lo universal. Tan vernácula es su obra que está espolvoreada con palabras en tabarí, la lengua de Mazandarán. Sus poemas están llenos de la vegetación del norte del país, vacas, ranas, aves, un universo rural hundido en mitologías locales transmutado por Nima en espejo de la sociedad urbanizada y agresiva de su tiempo, de nuestro tiempo. En su lírica los símbolos se entrelazan, nos desnudan y se nos esconden. Cualquier explicación de su significado es cuestionable, cualquier identificación ambigua. Su estilo dista del modo de escribir al que el lector de poesía occidental está habituado. Los términos se repiten donde otro poeta buscaría sinónimos, el mensaje parece romperse hasta hacerse incongruente, la estatura léxica se quiebra con giros triviales, los poemas más que concluir terminan en marismas, desperdigándose por las arenas, como algunos ríos de Mesopotamia. Quien busque a un poeta cristalino y unívoco debe mantenerse a distancia de Nima Yushij, algo que sospecho él agradecería.
Ficha técnica
Traductor: Saeideh Ghasemi, Shirin Salehi, Sán
Editorial: Ediciones del Oriente y del Mediterráneo