Winnicott muestra cómo, en el encuentro lúdico entre el niño y la figura cuidadora, se crea un espacio transicional: un área intermedia donde realidad y fantasía se entrelazan, permitiendo el pasaje desde la no-integración hacia una integración psíquica saludable.Este libro emblemático de la psicología del siglo XX ilumina el papel del jugar como experiencia fundante del desarrollo humano. La comprensión de estos fenómenos amplía nuestra mirada sobre la salud mental y la psicopatología, tanto en la relación con uno mismo como en el vínculo con los otros.