Las mujeres de las que se habla en este libro llegaron a España en el convulso siglo XX, para cubrir la guerra civil o para recorrer un país posbelico. Fueron mejores que sus compañeros, maridos o amantes, y esta no es una afirmación sólo para agitar conciencias. Ellas tuvieron que superar más adversidades, ya que hicieron frente a la displicencia, el paternalismo y el machismo propios de aquella sociedad. Muchas lucharon para denunciar lo que suponía para el resto del mundo que el fascismo de Franco triunfara, y escribieron tan buenas crónicas y libros como sus pares masculinos. Pero ellas reposan en el rincón de la historia. Ana Cañil recorre en estas páginas los pasos de Nancy Cunard, Simone Tery, Virginia Cowles, Lillian Hellman o Sylvia Plath, entre otras, por nuestro país, una tarea al mismo tiempo hermosa e infructuosa: redescubrir sus caminos, con sus obras en la mano, es una satisfacción, pero apenas hay rastro de ellas, salvo una calle dedicada a Tina Modotti en Gijón. Leyendo este libro se abren nuevas lecturas de la historia y se atisba que aún hay mucho que rescatar del olvido.