Tres ensayos sobre el psicoanálisis, es cierto, pero en primer lugar, tres ensayos sobre la lógica de un acoplamiento singular: en efecto, tal vez en nuestros días -ésta es por lo menos mi hipótesis- hay dos resistenicas que se concilian, se respaldan, se alteran o se alían. Se trata por un lado del retorno, una vez más, de una resistencia al psicoanálisis. Resistencia creciente y a menudo nueva en sus formas sociales o institucionales. Hay mil signos al respecto. Todo ocurre como si, una vez asimilado o domesticado, fuera posible olvidar al psicoanálisis. Se convertiría en una especie de medicamento perimido en el fondo de una farmacia: siempre puede servir en caso de urgencia o de falta, ¡pero ya se han encontrado cosas mejores! Sin duda, se podría estudiar el retorno de esta resistencia al psicoanálisis inspirándose en el discurso de Freud sobre la resistencia al análisis. Ésa no es la vía privilegiada por estos tres ensayos. Pues, por otro lado, otra resistencia se instaló quizá desde el origen, como un proceso autoinmune, en el corazón del psicoanálisis, y ya en el concepto freudiano de resistencia al análisis: una resistencia psicoanálisis, tal como lo conocemos, una resistencia a sí mismo; ella constituye quizás una mano de cartas que recibimos de nuestra época.
Ficha técnica
Editorial: Paidos Iberica
ISBN: 9789501265026
Idioma: Castellano
Número de páginas: 167
Tiempo de lectura:
3h 54m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 04/02/1998
Año de edición: 1998
Plaza de edición: Buenos Aires
Especificaciones del producto
Escrito por Jacques Derrida
Nacido en El-Biar (Argelia) en 1930, permanece como uno de los pensadores mayores de la escena filosófica, señalada por la estrategia de la deconstrucción ligada a su nombre. Fue director de estudios de la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París, donde impartió seminarios hasta su fallecimiento en 2004, además de profesor visitante en diversas universidades norteamericanas. En una entrevista concedida pocos meses antes de su muerte, Derrida se despedía con estas palabras: «Somos estructuralmente supervivientes, estamos marcados por esta estructura de la huella, del testamento. Pero [ ] la deconstrucción está siempre del lado del sí, de la afirmación de la vida».