A Queque, hijo de buena familia, le persiguen dos seres marginales, Pinky y el albino. Durante las horas de un solo día, varios vecinos del barrio son testigos del violento acoso. A tan distinguidos espectadores se les escapan los motivos de tanta saña y encono. Mientras la historia principal transcurre por otros cauces, cada buen vecino nos abre las puertas a su propia historia. Puertas sucesivas que nos dejan al descubierto pasajes desolados. Cuando todo confluya y cada historia se mezcle con la principal quizás ya nada tenga remedio.