"Una de dos: uno se arriesga ser tragado por la literatura, o a ser tragado por sí mismo. Si se deja tragar por si mismo, se vuelve loco. Si se deja tragar por la literatura, se vuelve escritor". El camino de Le Clézio va de la locura a la escritura, de la escucha de sí mismo a la del mundo, del torbellino de la palabra al tiempo del relato. El atestado hurgaba en las fisuras de la lengua de la tribu y con ello en los fundamentos de la individualidad. Admirador de Lautreamont, Artaud, Rimbaud, Michaux, la violenta originalidad de sus primeros libros estaba en sintonía con los abordajes del Nouveau Roman, de Nathalie Sarraute, con los sucesos del mayo francés. Pero en pleno estallido de la revuelta Le Clézio se internaba a solas en la selva, y entraba en contacto con las culturas originarias de México y Panamá: comenzaba su radical viraje hacia las cosas. Es por eso que puede parecer no un escritor sino muchos, autor ubicuo inasible, pues ha sabido poner la aparente variación de sus intereses al servicio de una invariable sinceridad. La extranjería y el viaje son sus marcas permanentes: el viaje de exploración interior, el viaje del aventurero que sigue las huellas de sus ancestros de sangre y de letra (Verne, Stevenson), el viaje del antiantropólogo que se empecina en escuchar lo que las culturas que la suya ahogó en esclavitud y sangre tienen aún para decir.
Ficha técnica
Editorial: El Cuenco de Plata
ISBN: 9789871228379
Idioma: Castellano
Número de páginas: 272
Tiempo de lectura:
6h 27m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 19/06/2007
Año de edición: 2007
Plaza de edición: Madrid
Especificaciones del producto
Escrito por Jean-Marie Gustave Le Clézio
Jean-Marie Gustave Le Clézio. Niza, 1940. Proviene de una familia bretona emigrada a Isla Mauricio en el siglo XVIII. Se doctoró en Letras por la Universidad de Niza y dio clases en los Estados Unidos. Su padre ejerció como cirujano en África a las órdenes de la armada británica. Le Clézio comenzó a escribir a los siete u ocho años y nunca dejó de hacerlo, a pesar de los numerosos viajes que realizó. A los 23 años recibió el prestigioso Premio Renaudot. En su obra se pueden distinguir dos períodos: de 1963 a 1975 sus novelas y ensayos abordan los temas de la locura, el lenguaje y la escritura, con la voluntad de explorar ciertas posibilidades formales y tipográficas, en la línea de otros escritores contemporáneos como Perec o Butor. Entonces adquiere una imagen de escritor innovador y rebelde y cuenta con la admiración de Michel Foucault y Gilles Deleuze, entre otros. A fines de los años setenta comienza a publicar libros de escritura más serena, donde evoca los años de la infancia y los viajes.