Luis Farnox, magnífico cantante, showman, poeta y dibujante se declara discípulo de Julio Cortázar y admirador del cineasta Jesús Franco, que le ha inoculado en vena los castillos de cartón donde vivían Drácula, Frankestein y Fu-Manchú. Conocido en el mundo de la música como El Mecánico del Swing, un ritmo emparentado con el charlestón que hizo furor en los Estados Unidos de los años treinta del siglo pasado, Luis Farnox publica viajEspiral. Este libro, que, ya en su título, con esa antiacadémica minúscula inicial en la palabra viaje fundida con la palabra Espiral escrita también con una antiacadémica E mayúscula nos revela que, en el terreno de la literatura, va por libre y, como todos los grandes creadores, él solo se somete a las leyes que él promulga.
Cuando ya estamos convencidos de que quizá viajEspiral es un tebeo zombi para desocupados, el autor nos asalta en plena calle con navaja y nos lanza a la cara un fragmento de la más brutal autobiografía: nos cuenta, con el más feroz humor negro, que ha sufrido recientemente un derrame cerebral y, tras mencionar con gratitud los nombres de los doctores que lo operaron, nos informa de que el ferrocarril ya prosigue su curso. Y con gran belleza poética, nos comunica que son ya muchas las preguntas, en forma de humo, las que se están escapando por la nueva chimenea que ha abierto el equipo de neurofogoneros.
La poesía de Luis Farnox nos entristece, nos alegra, nos hace pensar y nos pone alas.