Antonio Astorga es escritor y periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, inició su carrera profesional en Diario 16 y ha trabajado en ABC durante más de un cuarto de siglo. Es autor de Mingote reservado. El taller desconocido de un genio (2014), donde recogía y analizaba la obra inédita, censurada o prohibida del dibujante y académico, al que dedicó un artículo –«Será ceniza más tendrá sentido»– premiado con un accésit del premio Francisco Valdés de Periodismo 2013. Quedó finalista del mismo galardón por otro artículo sobre Miguel Delibes y ha colaborado en obras como Mingote, pequeño planeta, Azorín, periodista, Vicente Zabala. La entraña del toreo o Garci. Entrevistas.
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Construido a partir de los propios testimonios de Francisco Ayala en las numerosas entrevistas que concedió a los medios, especialmente durante la última etapa de su vida, este ensayo biográfico arroja luz sobre una de las figuras fundamentales de la literatura española del siglo XX. Tras una primera parte en la que se aborda la trayectoria anterior al regreso definitivo del autor a España, una vez concluido el largo exilio, Antonio Astorga rastrea las declaraciones de Ayala a los medios agrupandolas por hitos que se corresponden con la vuelta a Granada, la publicacion de las memorias, el ingreso en la Real Academia, la creacion de la Fundacion que lleva su nombre, el centenario del nacimiento o la concesion de premios como el Nacional de Literatura, el de las Letras Españolas, el Cervantes y el Principe de Asturias. Al hilo de las palabras de Ayala, complementarias de sus obras autobiograficas, el autor compone una semblanza que recoge algunos de los temas y episodios de un itinerario tan dilatado como extraordinariamente fecundo.
Lo mío no es vocación, ni carrera, ni oficio; simplemente tengohumor. El chiste da para comer. Lo que pasa es que yo tengo un oficioque, en este país, es como ser torero en Suecia. Es decir, quecaes simpatico, pero no te dejan torear. El unico inconveniente quehe encontrado en mi carrera ha sido el sentido del humor del pais.Dicen que los españoles no tienen sentido del humor, pero eso no esverdad. Van a ver una pelicula inglesa en la que los propios inglesesse caricaturizan, y se lo pasan de miedo; pero hacer lo mismoen España ya no les gusta. Los españoles tienen el sentido del humormutilado. Aunque se enfaden los ejemplarizados, le contare unaserie de anecdotas. En en el guion de Soltera y madre en la vida, enel que colabore, el personaje antipatico era un practicante. Enseguidasalio una carta de un practicante que no toleraba que a losde su gremio se les llamara antipaticos. Cuando se me ocurrio decirque Felipe II gobernaba como un secretario de Ayuntamiento, rapidamenteun secretario de Ayuntamiento, muy ofendido, protesto.Hice otro chiste en que un nuevo rico le decia al maestro: Aqui letraigo al niño para que me lo entretenga hasta que se haga un hombrede bien. Pues, un maestro indignado envio otra carta en sonde protesta.La llaga purulenta de la censura obligo a Antonio Mingote y a suscofrades del buen humor a afinar la intencion, propinarles vueltasy vueltas de tuerca a las cosas, apuntar por elevacion (creo que sedice asi en artilleria), hacer ejercicios de elipsis, sobreentendidosy ambiguedades. Esto no es deseable, pero ha tenido por consecuenciaunas herramientas mas pulidas y un ingenio mas aguzado,confesaba el maestro a proposito de la guillotina censora. La censurarasgaba las paginas y los dibujos no aptos con un lapiz rojo.Desvelamos en esta obra todos los chistes que fueron censuradospor la santa madre iglesia del buen decoro de turno, es decir, lamaquinaria del regimen, que obligaba al director de pe riodico deturno a tener que censurar a su dibujante.
Construido a partir de los propios testimonios de Francisco Ayala en las numerosas entrevistas que concedió a los medios, especialmente durante la última etapa de su vida, este ensayo biográfico arroja luz sobre una de las figuras fundamentales de la literatura española del siglo XX. Tras una primera parte en la que se aborda la trayectoria anterior al regreso definitivo del autor a España, una vez concluido el largo exilo, Antonio Astorga rastrea las declaraciones de Ayala a los medios agrupandolas por hitos que se corresponden con la vuelta a Granada, la publicacion de las memorias, el ingreso en la Real Academia, la creacion de la Fundacion que lleva su nombre, el centenario del nacimiento o la concesion de premios como el Nacional de la Literatura, el de las Letras Españolas, el Cervantes y el Principe de Asturias.Al hilo de las palabras de Ayala, complementarias de sus obras autobiograficas, el autor compone una semblanza que recoge algunos de los temas y episodios de un itinerario tan dilatado como extraordinariamente fecundo.