Porque la realidad era otra. La instrucción que recibió era escasa y, como suele pasar en estos casos, tuvo que encontrar sus propios maestros; o sea lecturas, siendo autodidacta. Parece que la familia, en especial su madre, se mostro bastante hostil a sus lecturas, y a sus conatos literarios. La poeta confeso en cartas a su mentor Juan Eugenio Hartzenbusch lo harto dificil que fue intentar escribir en un ambiente tan asfixiante y opresivo. Pero no fue solo su familia, fue el pueblo entero el que se opuso a que escribiera una mujer.(De la Introduccion de Noel M. Valis)
Carolina Coronado (Almendralejo, Badajoz) es una de las figuras más sugestivas del siglo XIX. Su éxito como escritora y su gran personalidad la hicieron ser centro de atención en el mundo intelectual y social de su epoca. Una vida plagada de acontecimientos dolorosos y magicos, desafios a la muerte y su apasionado caracter trazaron, aun mas, esa vision romantica y misteriosa que ella cultivo desde su coro de sombras. Azorin dijo de Carolina: "poeta de las delicadezas, de los gestos imperceptibles, de las tonalidades suaves, del ritmo callado y sugestivo, de los detalles diminutos que nos revelan, de pronto, el alma de las cosas". _ ¡Oh, cual te adoro! ¡Oh, cual te adoro! con la luz del dia tu nombre invoco apasionada y triste, y cuando el cielo en sombras se reviste aun te llama exaltada el alma mia. Tu eres el tiempo que mis horas guia, tu eres la idea que a mi mente asiste, porque en ti se concentra cuanto existe, mi pasion, mi esperanza, mi poesia. No hay canto que igualar pueda a tu acento cuando tu amor me cuentas y deliras revelando la fe de tu contento; tiemblo a tu voz y tiemblo si me miras, y quisiera exhalar mi ultimo aliento abrasada en el aire que respiras.