(Albany, 1927 - Nueva York, 2010) es el autor de una obra difícilmente catalogable, cuya reputación literaria se consolidó sobre todo en los últimos años de su vida e incluso póstumamente, hasta el punto de declarar en una entrevista: «Uno de mis amigos me advirtió del riesgo de volverme célebre por ser tan desconocido». Entre sus obras más destacadas se encuentran «La soledad del lector» (1996; La Bestia Equilátera, 2012), «Esto no es una novela» (2001; La Bestia Equilátera, 2013), «Punto de fuga (Verdehalago, 2021) y su indiscutible obra maestra «La amante de Wittgenstein» (1996).
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Un novelista en el tramo final de su vida afronta la escritura de la que, sospecha, será su última obra. Viejo, arruinado, enfermo y solitario, apenas sale de su apartamento en la parte baja de Manhattan. Abrumado por el insoportable goteo de muertes de amigos y la posibilidad de un nuevo diagnostico que, esta vez, resulte definitivo, el Novelista despliega los conocimientos adquiridos a lo largo de toda una vida, pero tambien sus obsesiones, sus miedos y sus anecdotas preferidas de los personajes de la historia del arte y el pensamiento que mas marcaron su singular forma de ver el mundo y la literatura. De esta manera, compone una novela atipica, construida a partir de fragmentos, citas, fechas y reflexiones tan breves como brillantes sobre el sentido de la vida, el paso del tiempo y la condicion humana.En La ultima novela asistimos a la coda de la carrera literaria de uno de los autores mas venerados de las letras estadounidenses. Se trata de una obra aparentemente caotica que, no obstante, va descubriendo poco a poco una estructura solida y compleja, en la que los fragmentos se van entreverando para construir un testimonio tierno, lucido y profundamente honesto sobre el mundo que vio nacer y vera morir al autor, asi como un homenaje a las personas que lograron hacer de ese mundo un lugar mejor. Pero, por encima de todo, David Markson nos deja una reflexion sobrecogedora sobre el miedo a la muerte y la no menos desconcertante experiencia de haber vivido.La ultima novela es cualquier cosa menos una novela en el sentido mas convencional del termino. Sin embargo, consigue mantenernos hechizados a lo largo de cada una de sus paginas, e incluso conmovernos hasta las lagrimas al llegar a su final.Catherine Texier, he New York TimesMarkson es el mejor escritor norteamericano de los ultimos treinta años. Leerlo hizo que me replanteara todas mis ideas acerca de lo que es la literatura.Hernan Diaz
Una mujer llamada Kate vive sola en una casa en la playa y escribe a máquina un alud de recuerdos y reflexiones aunque nadie los leerá, convencida como está de que es el último ser humano sobre la faz de la tierra. Lo sabe con certeza, pues no ha dado con un alma a pesar de haber recorrido el mundo entero, refugiandose en la National Gallery, en el Metropolitan o en el Louvre, donde quemaba antiguedades y marcos de cuadros para soportar el frio en invierno. Asi, revisitando los hitos de la cultura occidental de la Odisea a Picasso, de Leonardo da Vinci a Brahms, de Shakespeare a Wittgenstein, hilando un tema con otro, empiezan a asomar aqui y alla las hondas fracturas de la mente de Kate, y la narracion se revela entonces en toda su amarga y conmovedora belleza.En ese baile entre lo dicho y lo no dicho transita esta novela magistral, ambiciosa y poetica que David Foster Wallace señalo como una de sus obras favoritas. Mas alla de su innegable ingenio, mas alla de su humor, su ironia y su virtuosismo, La amante de Wittgenstein supone en ultima instancia una poderosa reflexion sobre la memoria, el lenguaje, la incomunicacion, la locura y la mas desgarradora soledad.Que una novela tan ensimismada, erudita y vanguardista sea a su vez tan conmovedora hace de La amante de Wittgenstein la obra cumbre de la ficcion experimental de los Estados Unidos.David Foster WallaceBrillante y por momentos divertidisima Markson es el unico autor a quien cabe atribuir una enorme afinidad con Joyce, Gaddis y Lowry, y no menor con Beckett.San Francisco Review of Books
Un escritor viejo intenta transformar sus notas en una novela tratando de mantenerse al margen, al no lograrlo, nos asombra con una mirada de revelaciones sobre los intentos y las calamidades y los absurdos e incluso las tragedias de la vida creativa.
Como la pipa del cuadro de Magritte que analizó Foucault, Esto no es una novela se proyecta en muchas direcciones y pone a la imaginación en situación de sospecha. ¿De qué se trata? Las pistas son múltiples: la muerte, el amor, la representacion, el trabajo, la amistad, la vida "ejemplar" de artistas y cientificos, lo singular y lo tautologico, lo indiferente y lo obvio, la lealtad fanatica del humor, la hondura angustiosa de la enfermedad y la muerte, "el sufrimiento de ser y el aburrimiento de existir", el arco delicioso de la risa imprevista y la inconstante dicha. El libro a nadie expulsa, y proporciona una sabiduria y un deleite ilimitados.Esto no es una novela es y no es una novela. Y asi la coleccion de datos, citas, hechos, anecdotas, escenas veladas, discretas tragedias, encuentra el cauce, el paso, el ritmo justo de lectura que le impone ese otro personaje admirable al que la novela parece, por fin, asignarle un papel central: el lector.