El peligro de jugar con el azar es que puedes encontrarte de cara con tu destino. Y el peligro de lanzar una moneda es que puede salirte cruz. Max llega a Priden con su cruz a cuestas y allí se encuentra con Eva, tambien como el, en plena deconstruccion de su vida. Intentan reconstruirlas en un escenario donde la muerte nunca deja de estar presentando sus innumerables caras.Durante un tiempo viajan desde el uno hasta la otra y desde la otra hasta el uno, entre vivos espectros de muertos y fantasmas muertos en vida porque la muerte siempre esta ahi, es la que conduce ese taxi movido por el tiempo que, quieras lo que quieras e intentes lo que intentes, siempre te acaba llevando al lugar donde perteneces: a ninguna parte.
Se podría decir que "Maneras de perder" es un libro que habla de la vida, pero, en realidad, habla de la gente. Porque eso que llamamos vida no es algo que ocurra en el vacío, aislado y separado de lo que lo sustenta. Y lo que sustenta la vida humana es la gente, los individuos, las personas. El amor, el odio, la compasión, el rencor, los celos, la frustración, la solidaridad, la moral y el derecho, por nombrar solo algunas cosas de las muchas que conforman nuestra existencia, no existen fuera del ser humano. Hay quien cree que la vida de la gente que vive en Boston o en Seattle es muy distinta a la vida de la gente que vive en otros lugares, pero tal vez no lo sea tanto. Quizás este libro ayude a comprender lo cerca que estamos todos, vivamos donde vivamos, las muchas cosas que tenemos en común, lo mucho que nos parecemos.