En el mundo de los toros impera el silencio. La barrera que separa en la plaza al público y los toreros no marca únicamente la frontera entre el riesgo y la inmunidad; también señala el derecho de los unos a comentar e increpar, y la obligacion de los otros a callar. Mientras esta actuando, el torero no tiene mas remedio que quedarse mudo. LAVOZ DEL TOREO nos muestra las vivencias y concepciones de la Fiesta de 16 hombres que en algunas circunstancias tienen que enfrentarse a la multitud, no solo al toro, y que entonces se engrandecen cuando soportan estoicamente los abucheos y la bronca. FRANÇOIS ZUMBIEHL, tras encontrar el terreno adecuado en el cual se confiaran y expondran su verdad, se retira discretamente, siguiendo el metodo practicado por Chaves Nogales en su Juan Belmonte, matador de toros. Cuando se pregunta a los toreros cual es la clave de su triunfo, casi todos contestan: la inteligencia. Nada es posible si uno es incapaz, desde la salida del toro por la puerta de toriles, de observar intensamente y, debido a la evolucion del toro en el transcurso de la lidia, mantener su agudeza para no construir una faena sobre unas bases que ya no existen. Ese arte de ingenio es el fundamento de todas las tauromaquias, desde la de Pepe Luis Vazquez a la de Manuel Benitez El Cordobes. La palabra del torero no teoriza. La palabra del torero dibuja la ilusion de su arte y transfigura el pasado dando forma a un recuerdo borroso. Es lo ultimo que hay que perder cuando la realidad se ha perdido en la lejania. Es en la cuarta dimension donde el torero nos enseña su faena mas perfecta, la faena con la que siempre soño. A nosotros, su publico, nos conviene ahora hacer silencio y escucharle torear en las paginas del libro.