Tijuana, en la voz del personaje de esta novela, es un paisaje cambiante: a veces audaz y luminoso como un efecto de embriaguez; otras tan rutinario y doloroso como la pobreza en las calles, el paso de migrantes, la impunidad, la homofobia, los cinturones de miseria, la frontera con sus dos caras dispares. Esta ciudad reclama el regreso de Leonardo para aclarar las incidencias alrededor de la misteriosa muerte de su joven amante, Cas Medina.Esta busqueda marcara el reencuentro con un Mexico olvidado donde la vida parece desechable: hombres que golpean a sus mujeres por un subito absceso de furia; un hijo que mata a su padre por aburrimiento; cientos de desaparecidos; crimenes de odio; personas traficadas.Con gran habilidad narrativa y poetica, Guillermo Arreola se sumerge en la nostalgia y el habla local de los tijuanenses para escribir una inquietante historia sobre la fragilidad donde la tragedia empieza a ser algo tan normal como la cotidianidad misma.
FONDO DE CULTURA ECONOMICA DE ESPAÑA, S.L. 9789681678944
En la venganza de los pájaros, Guillermo Arreola abre una perturbadora ventana a través de la cual, desde la perspectiva de un niño, es posible conocer una versión-de las, por supuesto, muchas posibles- de su mundo familiar. Historia íntima y al mismo tiempo de aspiración universal, esta breve novela se finca, de manera no menos acertada que inquietante, en la simágenes recurrentes que habitan la mente del narrador y que sólo la memoria tamizada por la palabra puede evocar con una vocación definida por la incertidumbre y el delirio. Por momentos, la conciencia de algunos personajes parece fundirse prácticamente en una sola, simbolizada en la presencia de los pájaros. El autor construye un mundo poético en el que conviven cordura y locura como si se tratara de las dos caras de una misma moneda. La novela misma queda inscrita en el terreno idenfinido de la memoria -falible, caprichosa, audaz-, que construye el texto, y la cual, en este caso, alberga un fantasmerio. Al final del camino no hay más que preguntarse si solamente recordando podemos olvidar.