El autor, considerado como el “decano” de los Abogados defensores de los Pacientes en nuestro país, de forma absolutamente sencilla y clara, con lenguaje comprensible para todos pero no exento de rig
En realidad no existen los errores inevitables ni los absolutamente excusables. Resulta éticamente inaceptable que se pretenda pasar la responsabilidad por el error a algo tan intangible, inaprehensible e inconcreto como "la fatalidad". Mientras sigamos aceptando como cierto el aforismo de que errar es humano, faltará la convicción y el impulso necesarios para combatir el error saniario con decisión y eficacia