Divko Buntic, un lunático y rencoroso emigrante bosnio, vuelve a su pueblo natal tras amasar una fortuna en Alemania. Lo acompañan su nueva mujer, una joven musulmana, y su adorado gato negro Bonny. Poco después de su llegada Bonny desaparece, y la ciudad entera, atraída por la cuantiosa recompensa ofrecida, enloquece en la búsqueda del felino dando lugar a episodios hilarantes y trágicos. Sin embargo, aquello que subvertirá el frágil equilibrio de la pequeña comunidad no será la desaparición del gato o el palpable ambiente de preguerra, con sus ejecuciones sumarias y fugas precipitadas, sino la aparición de un tiovivo que gira sin descanso en la plaza principal del pueblo con Divko como único ocupante. Sátira corrosiva del «renacimiento croata» de los años noventa del pasado siglo, este relato a múltiples voces exprime en pocas páginas toda la potencia simbólica de una narrativa que, de acuerdo con la mejor tradición literaria balcánica, desvela el absurdo del mundo en que vivimos.
Andrija Sučić, ex soldado y antiguo miembro de la Guardia personal del primer presidente de Croacia,ha sido ejecutado delante de su casa. Hablaba demasiado: fosas comunes, asesinatos de civiles yademas estaba el extraño asunto de los elefantes. Se habia vuelto loco y era peligroso para quienes habianhecho negocios durante la guerra e intentaban afianzar su carrera politica en la nueva Croacia. Su muerteno parece importar a nadie, excepto a su hijo secreto Boko, que trabaja en el Servicio de SeguridadNacional y decide investigar por su cuenta. Las pesquisas de Boko lo llevan hasta las cloacas del Estado,donde fiscales, generales y politicos poderosos se mezclan sin rubor con mafiosos de regreso a casa tras reinar en las tres calles de Francfort en las que nos se habla aleman. La segunda novela de Ivica Djikić describe, a traves de la voz de varios narradores, unos tiempos oscuros mediante una prosa brillante y afilada que lo confirma como uno de los mayores exponentes de la nueva narrativa balcanica.
Una gélida noche de febrero, la editora Dijana Lovrić emprende un viaje desde la capital de Croacia, Zagreb, hasta el monasterio de Rama-ćit, en Bosnia-Herzegovina. Allí la esperan con una