No hace falta cargarse de pesados argumentos o pertrechos para salir de casa cada mañana. Una memorable frase de Vasili Grossman que sirve como pórtico al libro, nos recuerda que son justamente las almas sin coraje las que fatalmente- suelen cargarse con un exceso de armamento para combatir. Una posicion critica y una vida decente nos bastan para persistir, para seguir luchando y para mantener cada cosa en su centro y tambien para que no ande todo el mundo, como nos recordaba el añorado Jesus Delgado Valhondo, como huyendo. El autor cuenta con experiencia y sabe que vivimos tiempos dificiles en los que hay que seguir apostando por la inquietud. Las paginas de este libro han querido cultivar la verdad y nos ofrecen su fruto con sencillez. Y hasta nos descubren, quiza, esa mirada desnuda del poema que nos habla desde una paradoja de tiempo y de silencio.
Prólogo de Antonio Carvajal. Esta antología reúne poemas de entre 1991 y 2005 y ha sido prologada por el conocido poeta "novísimo" granadino Antonio Carvajal, que aleja a García Calderón de toda corriente o tendencia, pues algunos críticos lo han vinculado a la llamada "Poesía de la experiencia", con estas palabras: "Un poeta verdadero como éste, inmerso 'en las mesmas aguas de la vida', vale por sí y no necesita rebaños ni etiquetas con marca registrada". A las que añade, mezclando vida y literatura: "Sincero y fuerte me pareció este poeta desde los primeros poemas suyos que leí, impresión reiterada al terminar la lectura de esta antología (...). La fortaleza emana directamente del conjunto de valores individuales y sociales que sostienen su quehacer cotidiano y que no se debilitan en contacto con las ciénagas morales en que tiene que desempeñar su función: prefiere la equidad con los ojos abiertos a la ciega justicia. Leal a la vida, sabe que los prejuicios necrosan el tejido social y por ello previene para no extirpar. Si ha de proponer la extirpación, procura salvar los destellos de bondad que en todo ser humano fulgen en algún momento". En su prólogo, aplaude también Carvajal "esa belleza moral que [García Calderón] imprime a todos y cada uno de los poemas que nos ofrece y, más aún, celebro que no descrea de la poesía y no se deslice por la fácil senda del chiste más o menos oportuno, disimulado de indolencia o desencanto, que es práctica común de ciertos poetas triunfantes en nuestros días, a la que se ven abocados por el tratamiento inane de unas experiencias que no pasan de chascarrillos versificados.