Yo, señor, no soy malo —primeras letras del Pascual Duarte, de Cela— agrupa un trío de novelitas repulsivas e irresponsables de las que su autor, sin embargo, dice estar muy orgulloso y asegura que l
La novela de Jesús Tíscar Jandra, preciosista y profunda en el estudio de la lengua, nos da una visión de un submundo cercano, casi familiar, pero un submundo real, malsonante desde el punto de vista de la burguesia, donde el personaje de la poetisa (adviertase el uso ironico de este termino) va creciendo, desarrollandose, ocupando espacios, dispuesta a hacer cualquier cosa por satisfacer su canibalismo sexual. Personaje rotundo y redondo, desajustado, como el conjunto de esa porcion de realidad tiscariana, porque Tiscar aborda la realidad aqui, como en el resto de sus trabajos, con la responsabilidad del que impone un debate encaminado a cambiar las reglas del juego literario.Una muestra de excelente literatura, sucinta y antibella, contradictoria e irreverente, una vision salvaje del mundo de la literatura y sus infiernos; sin duda, una novela diferente y dificil, arriesgada en sus propuestas pero que cristaliza de forma magistral en estas paginas.
En el extrarradio de aquella España de 2016 gobernada en
funciones, la joven Kazumi Kuriwako explota lucrativamente elextraordinario poder de sus manos realizando masajes terapéuticos
y eróticos en s
El brutal Eusebio Torices, el lamentable Barnabe Zague y el ensimismado Deunoro Zapata están llamados a coincidir en pro de las justicias, las venganzas y los disparates naturales que van criando las biografias en los retretes del vivir sin demasiados escrupulos. Novela esperpentica, ironica, canallesca, dura y muy poco proensa a la cortesia, realiza un recorrido que comienza en la España rural, cercana y cafre, y concluye en tiempos de la segunda decada del siglo XXI
Este libro irrepetible cuenta las venturosas desventuras del homónimo alter ego de su autor, que vive en las págnas de este libro, vestido de anís y de diario. El esperpento de la realidad desde su e