La mayoría de los padres acepta que los tres primeros años de la vida de un bebé pueden determinar tanto su inteligencia como su éxito en la vida cuando sea una persona adulta. Pero ¿qué hay de cierto en esta contundente profecia? ¿De verdad no hay nada que hacer si el cerebro del bebe no recibe los estimulos correctos durante los tres primeros años de vida? Los descubrimientos de las nuevas ciencias del cerebro ¿demuestran realmente que los padres son los maximos responsables del devenir intelectual de sus hijos? John Bruer, un destacado especialista estadounidense, dice no a todo eso, ofreciendo asi nuevas esperanzas a los padres y desmintiendo nuestras mas arraigadas creencias sobre los efectos radicales de los primeros años de vida en el cerebro y el desarrollo de los niños. En cualquier caso, Bruer nos explica por que esta creencia constituye una amenaza mucho mayor para el desarrollo mental y emocional de nuestros bebes que el hecho de no asistir a alguna clase de gimnasia infantil: hay demasiados padres y educadores, y demasiados organismos gubernamentales, que consideran que estos años son nuestra principal oportunidad para encauzar el futuro de los niños. Se trata, pues, de una obra audaz y polemica porque insta a los padres y a los responsables politicos a influir con su trabajo en la vida de cada niño, no solo en los primeros años, sino tambien desde la infancia hasta la adolescencia e incluso hasta la madurez.
Si lo que de verdad desea nuestra sociedad, en materia de enseñanza, es mejorar las oportunidades educativas y los resultados de nuestros alumnos, entonces debe empezar a aplicar en las escuelas todos los conocimientos disponibles sobre el funcionamiento de la mente infantil: como piensan, como aprenden y como recuerdan los niños. Pues bien, he aqui una herramienta indispensable para la aplicacion de esa ciencia cognitiva en el aula: un libro que proporciona una sencilla introduccion general a la investigacion cognitiva e ilustra su importancia para el cambio educativo. A partir de ahi, y utilizando ejemplos extraidos de las propias aulas, John T. Bruer no solo nos muestra como se puede mejorar la transicion del estudiante hacia un dominio avanzado de la lectura, la escritura, las matematicas y las ciencias, sino tambien las vias que pueden sugerirse para motivarlo, para diseñar instrumentos mas efectivos con el fin de valorarlo, y para mejorar la formacion del profesorado. Ahora que politicos, empresarios e incluso muchos inspectores escolares, directores y profesores, estan empezando a afirmar tajantemente que todos los problemas educativos podrian solucionarse variando las estructuras de gestion escolar o creando un mercado de servicios educativos, esta importante obra de Bruer viene a decirnos que, en el fondo, la mejora depende de algo tan sencillo como un cambio en las interacciones estudiante-profesor. Y que sera esa intervencion, guiada por la investigacion cognitiva, la que acabara creando ambientes mas efectivos en el aula.