Madrid, 2007. Un periodista free-lance en apuros, acuciado por fechas de cierre y por una hija de tres años que no para de llorar mientras su mujer se encuentra por trabajo en New York, descubre al pasar por una libreria de viejo las memorias de un teniente coronel del ejercito franquista que es destinado en 1935 a la ultima colonia española en Africa: Ifni. El libro le sirve primero como escape, luego como consuelo y por fin como un cuento con el que intenta conquistar a esa niña hosca al igual que el teniente coronel intenta domeñar su territorio.La historia del padre bisoño se entrelaza con las aventuras del teniente coronel para formar un contrapunto y en ultima instancia un puente entre el presente y el pasado. Y en la voz del narrador parece conjugarse la pregunta que todos nos hemos hecho en su dia: ¿Es nuestro destino un premio o un castigo o ambas cosas a la vez?
Brillante finalista del Premio de Novela Mario Lacruz en su edición 2006, ésta es una historia pequeña en un mundo pequeño. El suceso trágico con que arranca el libro —la muerte de un adolescente en un arrabal de São Paulo— desencadena toda una serie de acontecimientos que rompen la armonía de la comunidad. El relato, suerte de duelo ceremonial, lleva a los personajes de su entorno —hermano, ex-novia, vecinos, amigos y enemigos— a reflexionar y a tomar decisiones sobre sus vidas. Nos lo cuenta El Gringo¬, un inglés que visita a menudo el barrio y que en ese medio casi tribal y tan ajeno para él alcanzará la certeza de que es posible sentir como propio cualquier lugar, más allá de las barreras culturales y lingüísticas. Pero en esta crónica a posteriori de una muerte anunciada el protagonista es el viento, que se alza como el elemento que lleva y trae las voces y los sonidos, susurrándole al lector su prosa coral y mestiza de lenguas.