En este libro se narra, de una manera sencilla, una de las historias más repetidas y a la vez interesantes de la literatura, la del amor frustrado . Este es el relato de un hombre encadenado a un recuerdo del que no puede (o tal vez no quiere) desprenderse, de como a veces la memoria nos engaña haciendose recordar un pasado distorsionado y en ocasiones muy distinto de la realidad: La memoria es cruel y caprichosa .La obsesion por olvidar el pasado tambien esta presente en un relato corto incluido al final, donde se da un grito de ciento ochenta grados al estilo narrativo y al argumento
"Era un asesino. Esa era la única palabra que lo definía correctamente y jamas intentó convencerse a sí mismo de lo contrario. No se sentía mejor ni peor que el resto de los mortales. Siempre tuvo la conciencia tranquila, por la sencilla razón de que él sabía con exactitud cuales eran sus pecados y por lo tanto no sentía la necesidad de exculparse a sí mismo ni disfrazar la realidad de sus actos. Mataba con pleno conocimiento de lo que hacía, sin remordimientos, sin ira, sin rencor. Lo hacía con la misma naturalidad como el que coge su coche cada mañana para dirigirse a su empleo. O al menos así había sido durante todos los años transcurridos desde su primer trabajo." Ayudado de sus recuerdos y de sus memorias escritas, un hombre hace inventario de su vida e intenta comprender que le llevó a convertirse en un asesino. ¿Fueron las circunstancias? ¿El azar? ¿O acaso es que " algunas personas, desde que nacen, caminan guiados por una mano invisible que les lleva, sin ellos saberlo, hacia una meta predeterminada e ineludible."? ¿Podrá finalmente eludir su destino? ¿Se puede cambiar el presente huyendo del pasado? ¿Qué hace falta para que ciertas personas hagan despertar su conciencia?
Un coro de vidas que se acabarán cruzando de maneras peculiares a lo largo de unas páginas cargadas de humor y sensibilidad.
Una novela humorística y llena de sent
Al margen de los entresijos de una trama, y del pulso narrativo, uno de los retos más complejos a la hora de ensamblar una buena novela es lograr que el lector conecte con el protagonista y en este aspecto Jorge Rodriguez Rueda se destapa como un autenti