La contratación temporal de trabajadores constituye la principal fórmula jurídica utilizada para documentar la prestación laboral, constituyendo el 91% del total de contratos suscritos. La mitad de ellos son de las modalidades eventual por circunstancias de la produccion e interinidad. Esta precariedad laboral constituye un problema tan clasico como actual en el panorama de las relaciones laborales, como demuestra la tematica abordada en las ultimas reformas normativas del mercado de trabajo de 1994, 1997 y 2001. La presente monografia constituye una herramienta util para el estudio y entendimiento de las tipologias contractuales citadas, a partir del regimen juridico actual y de la prolija casuistica jurisprudencial, incorporada como anexo, proporcionando respuestas concretas a practicas contractuales dudosas en el empleo de aquellas.
La evidente transformación del Derecho al Trabajo, como elenco de normas que sirven de equilibrio entre los intereses empresariales y de los trabajadores en el seno de la empresa, desde una perspectiva exclusivamente tuitiva de éstos últimos, ha tenido como referente la pervivencia de ésta, anteponiendo la atención de los requerimientos productivos para ganar la mayor competitividad, como garantía de su sostenimiento, evitándose así el cierre empresarial y la destrucción de empleo.Tales necesidades productivas son, en gran parte, la consecuencia de una demanda limitada en el tiempo, que no pueda responderse con contratación indefinida, sino con fórmulas contractuales tradicionalmente temporales, pues dicha estabilidad en el empleo, como bien jurídico perseguido en reformas laborales pretéritas, puede comprometer aquella aludida competitividad, imprescindible para la superación de etapas de crisis económica.El presente estudio intenta evitar la precariedad, sin renunciar a la obtención de las máximas cotas de excelencia productiva para mejorar la demanda y el sostenimiento del empleo, dando respuesta a las necesidades productivas temporales, a través de modalidades de contratos de trabajo de duración determinada, reverentes con la reglas que las disciplinan, lo que supondrá un cuestionamiento dogmático del contrato único y de otras propuestas, provenientes de recientes pactos políticos, como el contrato de protección creciente.