El valle del Guadalquivir fue una de las zonas que tuvo en la antigüedad las imprescindibles condiciones climáticas y de fertilidad en su suelo como para evolucionar al grado de civilización: a las orillas de ríos caudalosos y navegables, tierras que permitían un buen cultivo y permanecían habitadas desde el paleolítico. Pero siempre se ha denostado la idea de una civilización propia en la suposición de que todo rastro civilizador le viene de Oriente. Sólo se le permiten algunos rasgos característicos propios y, además, siempre desde una posición de indígenas dominados que copiaban a sus colonizadores. En este libro se abordan los antiguos asentamientos en el Bajo Guadalquivir, alrededor del lago Ligustino, desde el III milenio hasta que los tartesios se difuminaron en la historia con la conquista romana, con aportaciones concretas sobre los yacimientos de Asta y toda la zona de la provincia de Cádiz. Se ofrecen y siguen pistas por las que en este extremo de Europa también pudieron darse civilizaciones autóctonas desarrolladas, y no sólo la mítica Atlántida que tanta tinta ha vertido, pueblos que elaboraron una arquitectura particular, una forma de arte propia, unos ajuares diferentes, una agricultura acorde con el terreno, una tecnología que supo aprovechar los metales de sus minas, un comercio que les llevó a construir naves capaces de enfrentarse a las mareas del Atlántico, unas ciudades que aglutinaran y rigieran todo ese devenir. Esta "otra mirada" ofrece una singular visión del mundo antiguo en la que Tartesos, aunque con influencia fenicia, no sería una creación fenicia, sino que, siendo heredera de la cultura megalítica, aportó su conocimiento y técnica a la creación de una gran comunidad en el Mediterráneo durante el llamado Período Orientalizante y que, por tanto, puede ser considerada como la primera civilización autóctona de la Europa Occidental. Una reivindicación de la historia antigua en España y por el estudio arqueológico de grandes yacimientos hoy abandonados
Como el héroe que, tras vencer al dragón que asolaba a la comarca, se sienta en una piedra a pensar en lo que será en adelante su existencia ahora que ya no tiene pueblo que defender ni bestia a la que destruir, la protagonista de esta historia se sienta una tarde a repasar su vida en un momento en que ya sus hijos se han marchado de casa y su marido vive una vida que le es ajena. Ella, que solo supo vivir para su familia, siente el peso del nido vacio. Poco a poco se va desgranando una historia de frustraciones en la que aparecen los ultimos coletazos de la dictadura franquista y los años de la transicion, con un abuelo opresor, con un marido luchador en las calles pero despota con su familia, con unos personajes que han sido el germen de la sociedad actual. Una novela que aporta datos sobre el papel que la mujer ha representado, y en demasiados casos aun representa, en un tiempo que tenemos muy proximo. Novela actual y directa que nos sirve para comprender nuestro reciente pasado.