Kim Young-ha (Hwacheon, Gangwon, 1968) pasó la infancia mudándose de un sitio a otro, ya que su padre era militar. Tras realizar el servicio militar obligatorio, trabajó como detective para la Policía Militar. Su carrera se inició en 1996 con Tengo derecho a destruirme, que recibió el premio Munhakdonge y con la que comenzó a consolidarse como uno de los autores más prolíficos y talentosos de su generación. Entre sus obras también destaca Quién sabe si mañana seguiremos aquí (2013; Temas de Hoy, 2019), llevada al cine en 2017 con el título de Memorias de un asesino. Durante varios años colaboró con The New York Times y trabajó en la Drama School de la Universidad Nacional de Corea, hasta que en 2008 decidió dedicarse de forma exclusiva a la escritura y la traducción. Actualmente reside entre Busán y Nueva York.
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Un narrador espectral y sin nombre acecha a las víctimas perdidas de Seúl, a las que sugiere el suicidio como único consuelo. Bajo las luces de neón de la ciudad, su historia se cruza con la de dos hermanos, C y K, enamorados de la misma mujer y en lucha por encontrarse en un mundo frenetico y atomizado.Con un estilo cercano a la ensoñacion que contrasta con imagenes de potencia cinematografica, Tengo derecho a destruirme, publicada en 1996, es una oscura parabola sobre la vida contemporanea oriental que anticipo la crisis economica y social que estallo un año despues. Al igual que Bret Easton Ellis, Kim Young-ha disecciona el desencanto de la juventud de su pais y su manera de combatir el tedio existencial.Coches que se lanzan a toda velocidad por la autopista, sexo desesperado, la internacionalizacion del mundo del arte y su creciente frivolidad se conjugan en este libro de culto de la literatura surcoreana reciente que marco a toda una generacion de jovenes.
«SERÍA FÁCIL COMPARARLO CON MURAKAMI, Y AQUELLOS QUE BUSCAN SU EQUIVALENTE SURCOREANO ENCONTRARÁN LO QUE BUSCAN EN ESTA NOVELA. PERO KIM ES MÁS CONTUNDENTE Y ESCRIBE DEBAJO DE UNA NUBE MÁS OSCURA.» L
Kim Young-Ha is exceedingly goodNew York Journal of BooksSublime, galvanizingNylonCompellingAtlantic ___________________________Its been twenty-five years since I last murdered someone, or has it been twenty-six?In his prime, Kim Byeongsu was one of the best murderers around. But he gave it all up to become a dedicated father. Now, despite suffering from dementia, he decides to come out of retirement for one final target: his daughters boyfriend, who he suspects is a killer too. In other dark, glittering tales, an affair between childhood friends questions the limits of loyalty and love; a family disintegrates after a baby son is kidnapped and recovered years later; and the pursuit of creative fulfilment may come at the expense of all reason. _____________________________Readers are loving Diary of a MurdererA masterclass in storytellingA page-turnerHaunting and uniqueReminds me why I love readingSharp, dark and edgy
Es un anciano con alzhéimer.Es un asesino jubilado.Su hija ha desaparecido.Solo la memoria puede ayudarlo.Hace veinticinco años que no mata a nadie. Hace tiempo que lo cambió todo por llevar una vida normal. Pero Unji, su hija, lleva dias sin pasar por casa y los numeros del telefono se desdibujan cuando intenta llamarla. ¿Como funcionaba esto exactamente? ¿Cual era el numero? De hecho¿a quien queria llamar?Para este asesino en serie retirado, la vejez no es el camino tranquilo que esperaba. Los primeros sintomas del alzheimer se manifiestan al mismo tiempo que en su barrio comienzan a producirse una serie de crimenes. Alguien esta secuestrando y matando a mujeres jovenes, mujeres como su hija, ahora en paradero desconocido. Y, por si fuera poco, solo hace unos dias que esta decidio presentarle a su prometido, un hombre con los ojos frios como el hielo.EnQuien sabe si mañana seguiremos aqui, Kim Young-Ha narra la lucha solitaria de un hombre contra el olvido, una batalla contrarreloj que le enfrenta a las brumas de su memoria para encontrar pistas sobre la desaparicion de su hija. Un combate sin aliados en el que ni siquiera se puede fiar de si mismo.Nihilismo del bueno, del de toda la vida. Esto esnoir coreano.Los Angeles Times