Lorenzo Plana nació en lleida en 1965. Es licenciado en Filología Inglesa. Ha publicado LA HISTORIA DE SILLY BOY (Dama Ginebra, 1991), REGRESO (Sinera, 1993) y ANCLA (Pre-Textos, 1995). Ha sido incluido en la antología 10 menos 30 (Pre-Textos, 1997) de Luis Antonio de Villena.
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Yo estaba contemplando las decisiones libres de la nieve. En la terraza todo era invierno. ¿Escribir mi leyenda hasta que cielo y tierra sean uno? Un viento con los brazos sin huesos aplica la ceniza de un rito desalmado sobre mis sienes blancas, lisas como una luna. Toda la blanda gloria de pereza aturdida. Afuera gira el mundo equivocado. A veces me pregunto si estoy solo. ¿Como robar el ocre a un charco de gasoleo? Si la muerte es terrible, ¿en el suicidio yo puedo alzarme hasta su enorme altura? El suicidio es un monstruo demasiado evidente.
MIRA mi corazón de noche clara.Ratas que nunca fueron las culpablesno me sirven ahora.Tan sólo la belleza. El amor único.¿Moriré de una vez? Descubre el marel cadáver sagrado de mis padresque todavía no estan muertos. Dameel tesoro del ajedrez maldito.Ganamos y perdemos en la vida.No. Hay quien gana y quien pierde.Zanahorias de miedo son absurdas.Los alces, las estrellas porno, el sol:noticias de una mistica derrota¿Que mas pretendes?Probablemente Dios existe aun,mientras tu escribes, mientras juras altoque cada hombre anida cepos.Mientras la suciedad de tu lirismose humilla en venas plenas, fascinadas.Mientras gritas, perjuras ante todosque no somos culpables, que ahora mismoreaccionamos con la extraña valentiade los mas debiles. Señor, ayudanos.Oracion, de Lorenzo Plana.Lorenzo plana (Lleida, 1965) ha publicado los libros de poemas La historia de Silly Boy (1991), Ancla (1995), Extraño (2000), La lenta construccion de la palabra (2004), por el que recibio el Premio de Poesia Ciudad de Burgos, y Desorden del amanecer (2008). Tras casi una decada de silencio, sus nuevos poemas transmiten la incertidumbre de una epoca fascinante y cruda, desde la inteligencia que no tiende jamas al ensimismamiento pero si a las claves de la soledad, entre lo onirico y la confianza en la palabra.