Transcurre el año 1956. En la población de Albedril, el empresario de una Funeraria llamada la Buena Muerte, acostumbrado desde pequeño a vivir entre ataúdes y lápidas, al ser algo diferente a los demas muchachos de su edad, vive una juventud introvertida, que aunque para el tan normales, resultaran nefastas para sus vecinos y a la vez clientes. Ya de adulto, despues de haber quedado solo en la familia y como buen empresario funerario, monopoliza su empresa haciendo que esta resulte imprescindible de utilizar. Gran filosofo de la vida, llegara a confudir la realidad con sus fantasias, que desencadenaran una serie de acontecimientos dignos de ser conocidos, al desafiar todos los estamentos establecidos como normales. Su nobleza interior,asi como su vision distorsionada del concepto de la vida y de la muerte, hacen de Secundino Uria, un personaje que obsta a la jerarquia impuesta, a la costumbre, a la ley, incluso, y vituperando todo cuento que le rodea descarrilara su propia via al cruzar la linea de lo desconocido.
El sueño, siempre el mismo y nunca agradable, la transportaba al pasado y la hacía volver a vivir de nuevo. Aquel trance, que un día marcó su vida emborrachándola de razón suficiente y que decidiría sin contemplación su destino, se le representaba a cada vez con más frecuencia. Era lo que le correspondía. Sabía y muy bien en su momento, que no debería haber obrado así, pero continuó hasta el final y aunque demostró su impunidad, no logró vencer en ningún momento, la más fuerte de las justicias, su propia conciencia.