Sólo dos científicos españoles han logrado hasta la fecha el máximo reconocimiento del premio Nobel: Santiago Ramón y Cajal y Severo Ochoa. Cajal es el prototipo del científico español de finales del siglo XIX, forjado en un ambiente de escasa tradicion investigadora y escaso apoyo institucional pero dotado de una ingente capacidad de trabajo y teson. Considerado popularmente como un gran sabio, elevado en algun momento casi a la categoria de santo laico, intento canalizar la repercusion publica de su trabajo cientifico y los premios internacionales para promover una mejora de las instituciones cientificas españolas.