Leer a Juan Rulfo es como ingresar a un recinto secreto y mágico de cuyos rincones van saliendo voces, silencios, símbolos que se repiten y resuenan con singular obstinación, mientras vamos y tornamos, subimos y bajamos por recodos de polvo y sombra, de murmullos y penas, de esperanza y de fatalidad. Rulfo nos involucra en un magico juego de adivinaciones y sugerencias que nos remite al ambito de las formas simbolicas, donde la filosofia y el arte parecen encontrarse.
Vivimos una nueva edad de oro del documental, una nueva etapa de redefinición, renovación y recreación de la tradición, y el cine norteamericano ha representado, desde dinales de la década de los años ochenta, la vanguardia de esta nueva andadura a la que los públicos han respondido, como nunca antes lo hicieron, ante estas representaciones, a veces fracturadas, de lo real.
El documental en España es un género, una forma de narrar en auge. Pero hay que tener en cuenta las nuevas tendencias de esta forma de cine y fijar los límites de un terreno en incipiente renovación. De eso se encarga este libro que repasa los falsos documentales, y mestizajes de un genero tan vital como es el documental.