La creación nos sitúa a medio camino entre lo posible y lo imposible, pero siempre en el terreno de la apertura y la posibilidad. A través de la creación, el cuerpo se nos revela, a través de la materia, ponemos en juego nuestro ser en el mundo, a traves del dibujo, nos dibujamos en el mundo y dibujamos el mundo, el modo en que lo comprendemos y habitamos. El arte se convierte en motor de posibilidades huma- nas, de experiencia humana sobre el mundo y sobre nosotros mismos. Los textos que configuran este volumen tratan del arte como posibilidad de trans- formacion, como simbolo y mito y su relacion con la vida, la educacion y el desarro- llo humano. Desde diversas perspectivas se aborda el arte como integracion, como via de encuentro y reflexion, y como experiencia educativa con profunda raiz social. Esta obra es el resultado de una investigacion resultante de un proyecto de coopera- cion hispano-brasileño financiado por el Ministerio de Educacion y Ciencia (PHB2003-0006-PC), y del corpus de investigacion desarrollado a traves del progra- ma de posgrado Aplicaciones del Arte en la Integracion Social, con el apoyo de INNODOC, Universidad Complutense de Madrid.
No hay mejor estrategia para privar de futuro, que privar de pasado.Así es cómo se priva de identidad al grupo, y se le da la identidad prestada que no le pertenece: borrando continuamente su propia experiencia y haciéndole aprender la ajena. Convirtiéndole en un ser extrañado de sí mismo, extranjero de su propio territorio. Como señalaba Virginia Woolf, hemos estado apartadas tanto tiempo de los espacios hegemónicos del poder, de un poder violentador y violento, que hemos desarrollado otros espacios subalternos, otras prácticas de sobrevivencia que nos han llevado a otras relaciones con la realidad y con el otro que deben ser tenidas en cuenta como propuestas en muchos casos más imaginativas, resistentes y creativas. Esta obra amena y apasionante nos ofrece entre otros muchos más obejtivos, como hacer patente las creaciones femeninas, revisar la historia al uso, reconocer estereotipos y ofrecer a las siguientes generaciones una historia del arte menos individualista.
La vida, la educación para la vida, debería recoger esa complejidad, fragilidad, finitud y singularidad y volverla hacia el respeto, hacia el entorno, hacia el otro y hacia nosotros mismos. El arte es un camino. La terapia a traves del arte es tambien un acto de hospitalidad, un acto de cuidado: dejar las propias creencias y acompañar al que viene, escuchando, escuchandonos en el proceso, escuchando la obra y escuchando al que la hace. Sus presencias y sus ausencias, sus gestos y su ausencia de gestos, su insistencia o su asumida derrota. Quiza se trate, en definitiva, de hacer el ejercicio de aceptar, como se señala a lo largo de esta obra, la vida como imposible.