Traducción de Manuel Arranz. Nueva versión de Thomas el oscuro, nueva porque, aunque hubo una primera, Blanchot no la llama segunda, ya que es esencialmente otra novela como le escribiera a Bataille en una carta -de hecho la primera version no se volvera a reeditar nunca, y si conserva el titulo y la anecdota central es porque Blanchot, siguiendo un proceso de depuracion que, tal vez, inaugura con esta novela, ha prescindido de todos los elementos superfluos que no le añadian nada-. Es, ademas, una novela clave dentro de toda la obra de ficcion de Blanchot. Pero no solamente porque cierre o abra un ciclo como se ha dicho con razon; sino porque viene a confirmar un principio narrativo que Blanchot solo abandonara ya por el silencio, y que es tambien, en cierto modo, su clausura. Principio narrativo que podria ilustrarse quizas con la frase: "Todo pasa como si cuanto mas se alejaba de si mismo, mas presente estaba. El relato de ficcion pone, en el interior de aquel que escribe, una distancia, un intervalo, sin los cuales no podria expresarse", con la que Blanchot trata de explicar esa cualidad extrema de los relatos de Kafka, cualidad que, a nuestro juicio, comparte. Las paginas de THOMAS EL OSCURO sobrecogen como sobrecoge la fabula de Orfeo y Euridice, a la que alude la novela, de un destino inmerecido. Una novela clave tambien porque, como todas las de Blanchot, la clave de su interpretacion, o de su lectura si se prefiere, no hay que ir a buscarla fuera -ni a la psicologia, ni al psicoanalisis- sino que esta contenida en ella misma: la novela se rige por sus propias leyes que transgrede y acata al mismo tiempo o alternativamente y, asi, los acontecimientos mas inverosimiles -y la muerte es el acontecimiento mas inverosimil que pueda imaginarse- se suceden de la forma mas natural, y los acontecimientos mas naturales -tambien la muerte es el acontecimiento mas natural que pueda imaginarse- tienen en cambio un aire de inverosimilitud que del
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