Cuando llegó el invierno, todos los árboles del bosque se vistieron de blanco, todos menos uno: Seco. Él, que, en el invierno anterior, había sido talado para que luciera en una casa como Árbol de Navidad, y que al terminar las fiestas, aunque habían vuelto a replantarlo, no lo hicieron con los suficientes cuidados y en el tiempo oportuno. Por lo tanto, sus ramas estaban tan blandas y tenían tan poca savia que apenas pudo sujetar un copo de nieve de la gran nevada con la que aquel invierno la madre naturaleza les había obsequiado.
No hay otro político español tan admirado y analizado, y del que tanto se haya escrito como de José Antonio Primo de Rivera, y eso que ocupó la escena política sólo tres años. Esto es así desde cualquier punto de vista. Y es que al pensador genial y fulgurante del Teatro de la Comedia se suma el hombre malogrado en un perfecto y compacto final de honradez, valor y coherencia. En este libro se pretende, traves del aporte documental, ser una secuencia temporal entre el ayer y el hoy de un pensamiento que no ha pasado de moda, que es posible y hasta imprescindible traerlo al debate politico actual.