El hombre que mató a Jesús es una novela policíaca con una trama vibrante y, en la misma medida en que es dramático el Evangelio, muy dramática. Sin embargo, todos los elelementos del libro ofrecen una lectura simbolica mas profunda. El libro denuncia lo que Pablo VI predijo, es decir, que el humo de Satanas estaba penetrando en la Iglesia. Los ataques contra la Iglesia, no se transforman y reaparecen con mayor o menor virulencia a lo largo de los siglos. Vivimos ahora una epoca especialmente dificil en este sentido. El libro pretende desenmascarara a algunos de estos enemigos de Cristo y de su Iglesia. A los mas sutiles y dañinos: los que tienen que ver con el mundo intelectual, filosofico, cultural.
Sus héroes son solitarios de frontera, de gatillo fácil, pocas palabras y destino incierto, condenados a caer disparando en el bando de los derrotados; y quizá no sepa hasta qué punto es ésa la imagen que tenemos de el sus amigos. Francisco Segarra Paco, Pakez para los admiradores, el Coronel para sus fieles es una voz que clama en el desierto de la modernidad, aunque cambia feliz la miel silvestre por un buen lingotazo de Justerini&Brooks; un viejo profeta de los de antes del que a veces sospecho que ama tanto la contradiccion como la pelea. Es el niño que grita en el desfile que el rey esta desnudo, pero con el añadido, ajeno al cuento, de que le da despues una buena tunda en las regias posaderas.El mundo tiene ya demasiados opinadores de baratillo, demasiados ideologos de tres al cuarto y exquisitos pisaverdes que agotan el papel de fumar en cada columna. El mundo necesita como el comer voces como la de Paco, que no cincelen y pulan cada palabra antes de lanzarla, porque hay locuras que piden mas un rugido o una bofetada que mil alambicados argumentos. Diria, en fin, que hoy nos urge contar con un ejercito de Pacos, pero me contengo: Segarra combate mejor en solitario. Gracias. Carlos Esteban. La Gaceta.
A lo lejos, una ambulancia que no es una ambulancia. En su interior, un viejo guardia civil perseguido por la CIA, por el KGB y por los fantasmas del pasado. Estamos en el otoño de 1976. La transición democrática española está a punto de comenzar. Se dejan sentir los intentos de potencias y partidos del exterior para condicionarla. Tres veteranos de todas las guerras protagonizan este western que habla de algunas cosas que ya no le importan a nadie: el deber, el honor, el sacrificio, la entrega, los ideales. Una novela basada en hechos demasiado reales.
Un publicista de éxito, Paco Segarra, y un monje-escritor, Agustí Al- tisent, han escrito este libro que tiene un hilo conductor: el caminito espiritual de Teresita, o el acogimiento de la fragilidad. De hecho, una de las primeras lecciones que recibio Paco en su desierto espiritual en Poblet, fue una maxima del cisterciense: Deje que Dios sea Dios y usted sea debil. Con Dios, el secreto es ser debil. Dios utiliza estas causas segundas para sus planes de amor: un proceso de afliccion como el suyo es, indudablemente, una purificacion en el plano espiritual.Y, ante el reclamo de mas consuelo por parte del publicista: Acepte de palabra, acepte de Dios, todo lo malo que le ocurra. Digale que El ya sabe y que ve que usted lo dice de boquilla: que solo dice que lo acepta sin aceptarlo de veras. Digale que usted lo intenta, pero que solo El puede ponerselo en el corazon. Dios conoce mejor que nosotros mismos nuestra debilidad. De modo que procure relajarsecon pastillas, si es necesarioy rece. Pero no rece nerviosamente. Pongase ante Dios y deje que El le mire por dentro, con todo lo que le sucede. Ni siquiera hable: muestrele sus heridas. Esta forma de rezar es como tomar el sol, dejandose broncear gradualmente por El.Y, por ultimo: Aprenda a vivir a la escucha, en silencio. Valore el silencio porque Dios habl...