Cuando nos repartimos lo bares habla de eso que el propio título explica: de ruptura sentimental. De ese jodido infierno que todos hemos tenido que sufrir alguna vez: el saber que los lugares comunes haran daño y deberemos desprendernos de ellos si queremos seguir adelante, esos bares donde fuimos felices y que tendremos que repartirnos para no encontrarnos. Habla de esa dificil carretera hacia el olvido que tendremos que atravesar sin luces para lograr reconstruir de nuevo nuestra vida y nuestro ser. Pero Teresa Mateo no cae en el sentimentalismo ni la ñoñeria en la que es tan facil incurrir al hablar de desamor. No, ella encara los poemas con un fino humor desencantado, se rie del dolor y de ella misma, se distancia de su propia tristeza para vencerla, ahogarla, darle patadas.
La ballena de 52 hercios es un ejemplar único cuyo sonido excepcional emitido a una alta frecuencia imposibilita la comunicación mientras vaga en la inmensidad del océano. Se la conoce como la ballena más solitaria del mundo. Teresa Mateo transforma su mundo interior en ese océano y refleja en él nuestro tiempo para emerger con su tercer poemario: tras rupturas, caídas y hundimientos, un canto de frecuencia inusual que inspira el valor para la reconstrucción interior, que reivindica el poder de la diferencia y la singularidad y celebra la individualidad femenina.