La discípula de la autora de ¡Ay, mis ancestros! nos revela cómo liberarnos de los traumas de los antepasados para avanzar por un camino propio. De nuestros ancestros no solo recibimos el color de los ojos o rasgos fisicos: tambien heredamos sus duelos inconclusos, sus secretos y sus miedos. Esa herencia invisible puede manifestarse en nuestro cuerpo, en nuestras emociones o en los caminos que elegimos sin saber por que. Con un tono claro y una mirada profundamente humana, Evelyne Bissone Jeufroy nos guia hacia el reconocimiento de esas marcas del pasado para liberarnos de ellas. A traves de historias reales, nos muestra como los traumas familiares no resueltos pueden transformarse en fuerza vital cuando se hacen conscientes. Siguiendo los pasos de su maestra Anne Ancelin Schutzenberger, la autora nos enseña a utilizar la psicogenealogia para iluminar los vinculos transgeneracionales, sanar las lealtades invisibles y reconciliarnos con nuestra propia biografia. He aqui un libro revelador y practico: una invitacion a mirar atras sin miedo, a comprender el peso de nuestra historia y a construir, desde esa verdad, una vida mas libre, serena y luminosa.
«La migración es, a menudo, un pasaje precipitado de un lugar ya familiar a otro aún ajeno. Pero no pocas veces es también el meditado viaje desde un hogar que ha devenido ajeno, hasta un paraje inéd