La historia hay que vivirla, es decir: edificarla, día a día; con actos e inacciones, con palabras y silencios. Pero la historia, la que con el correr del tiempo gana ese carácter, y hasta con h mayúscula, no es un negocio individual, por mas que en el presente algunas y algunos se empeñen, mera inercia que perdura del siglo XIX, en retratarse en los libros de manera personal, en calidad de historicos. ¿Que historia hicimos en 2020, el año de la pandemia? ¿Cual fue el papel que en su construccion jugamos? Porque, al finalizar 2021 hay consenso en que el año anterior tiene el caracter de historico; no parece haber duda en que fue el inicio de un proceso que marcara a las sucesivas generaciones, no necesariamente para bien, o para mal, simplemente, como individuos y como sociedades, covid-19 nos impuso una muda de amplio espectro cuyos efectos aun no podemos medir completamente. El devenir de los seres humanos, al menos a partir de que nos consideramos civilizados, esta formado por crisis, progresos, retrocesos, estancamientos, crisis, etc. Y una consecuencia de las crisis, pero tambien de los progresos y los retrocesos, ha sido acentuar las diferencias: si en un momento dado una crisis emerge, las personas o grupos dominantes amplian su influencia, o los que los suplan obtienen mas que la que detentaban sus antecesores, y la reaccion consecuente es que las personas y los grupos marginados se corren un poco mas al margen. Cuando "los derechos del hombre" colonizaron el imaginario de la gente, hace poco mas de 200 años, trajeron aparejada la democracia, en sus distintas versiones e intensidades, y con ella la "necesidad" de abarcar a los excluidos o de al menos intentar paliar las carencias, las injusticias, las exacciones que por siglos padecieron, para llegar a acotar lo que hoy llamamos desigualdad. Si bien ha habido avances, en terminos generales las intenciones se han quedado, sobre todo, como meros conceptos en discursos. La desigualdad y el que casi todo lo imprevisto tiene a desigualarnos, permanecen constantes.Pero torcer el modo habitual en el que las sociedades se relacionan, con sus gobiernos y los poderes economicos y politicos, y las secuelas de esa interaccion, no es sencillo; se necesita una motivacion para hacerlo y que cada uno de los actores se consigne a si mismo en un rol otro, diverso al del guion prescrito. En 2020 la motivacion fue la pandemia y esta fue el punto de inflexion para que quienes inciden en el rumbo de lo publico se sumaran a lo que era necesario emprender, en terminos sanitarios y economicos, y que la devastacion no fuera lo grave que se preveia. Una de las primeras reacciones del gobierno de Jalisco fue rodearse de personas de distintos sectores para exponer los indicadores relevantes de la situacion, asi como algun grado de prospectiva para el corto plazo, y perfilar en comun un rumbo; esto lo hizo en dos vias, "mesas" fue su nombre de batalla: una para la reactivacion economica, otra para atender la emergencia medica.El esquema fue inusitado, para Mexico. El gobernador del estado tomo decisiones que previamente puso a consideracion de ambas mesas, solo que esas decisiones y las disyuntivas a las que respondian, estaban asediadas por varias fatalidades: la del espacio juridico como representante de una entidad que es parte de una federacion; la presupuestal: atender la pandemia reclamaba dinero y proveer para la reactivacion economica y para apuntalar estratos de la poblacion que resentirian con hambre y desamparo la crisis, tambien demandaba dinero; y la fatalidad de la politica, segun la experimentamos aca: los estilos de contacto entre empresas, universidades, sociedad civil, la gente del comun y los medios de comunicacion, con el gobierno, y los de este con el orden federal, siguen siendo veleidosos y estan atravesados por la desconfianza.
Ver más