Los días de la Constitución (1852-1880). Una historia de Argentina cuando por fin se convierte en Argentina.Tercer volumen de historia argentina de Eduardo Sacheri.Querido lector:Este libro forma parte de un proyecto que inicie hace algunos años y se propone responder una pregunta: ¿como y cuando se construyo la Argentina? Pero ¿de que hablamos cuando hablamos de Argentina? ¿De un Estado? ¿De un territorio determinado? ¿De una identidad cultural? ¿De un espacio economico y social? Hablamos de todo eso al mismo tiempo. Argentina es, a esta altura del siglo XXI, todas esas cosas, pero a principios del siglo XIX no era ninguna de esas cosas, sencillamente porque no existia. Me parecio que las fechas limite, para el inicio y el final de esta indagacion, podian ser 1806 y 1916. Y divido el proyecto en cuatro libros. El primero, Los dias de la Revolucion, va de 1806 a 1820. El segundo, Los dias de la violencia, de 1820 a 1852. Este, el tercero, arranca en 1852 y termina en 1880. En 1852 se produce la batalla de Caseros, en la que son derrotados la provincia de Buenos Aires y su gobernador, Juan Manuel de Rosas, y con esa derrota se derrumba la Confederacion, la estructura politica que habia vinculado a las provincias rioplatenses a lo largo de dos decadas. A partir de entonces las provincias emprenden un camino nuevo: empiezan a erigir un Estado, sobre la base de la aprobacion, en 1853, de una Constitucion Nacional republicana, representativa y federal. Aceptan renunciar a una parte de su poder, es decir, de su soberania, para entregarla a esa entidad nueva, a ese Estado central que debera edificarse por encima de ellas. El proceso no va a ser facil. A lo largo de estas casi tres decadas las provincias y ese Estado central que estan consolidando pasan por un monton de vaivenes y de conflictos. Pero, mas alla de ellos, la tendencia parece irreversible. Escribir estos libros es caminar por un desfiladero estrechisimo del que uno puede caerse facilmente, hacia un lado, el del hermetismo, o hacia el otro, el de la simplificacion. La unica solucion que encuentro, o mas bien el unico consuelo, es pensar, mientras escribo, que son una leccion, o una serie de lecciones, que intentan ser amenas pero rigEduardo Sacheri.
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