Un poemario visionario y colectivo que canta nuestros impulsos de extinción y de amor como un mito de origen contemporáneo.Vengo de ver es la proyección musical, visionaria y salvaje de una sociedad que parece haber abandonado el cuidado de su propio futuro. Aullidos en la cima del presente, en estos poemas sincopados se entremezclan pensamiento, memoria y sensibilidad, explorando aun con altas dosis de esperanza y deseo la extraña epoca en que vivimos.Lucida y carnal, la voz de este libro entona preguntas de fondo. ¿Que horizonte extraer de un estado de intuicion apocaliptica? ¿Como defender los espacios de ternura en una realidad a menudo monstruosa? ¿Que azares y voluntades nos mantienen con vida, que vinculos secretos nos unen a la extincion?A traves de una mirada precisa y profetica, Andres Neuman propone un viaje que nos lleva del seismo a la delicadeza, del horror a la alucinacion, de la furia a la fiesta, hasta desembocar en una respuesta amorosa frente a la destruccion de la que somos parte.
LOS MEJORES POEMAS DE AMOR DEL POETA MÁS QUERIDO Y POPULAR DE LA LITERATURA EN ESPAÑOL SELECCIONADOS Y PROLOGADOS POR ELVIRA SASTRE«Como un torrente imparable, un fenómeno ajeno a la voluntad, cae so
Como la voz de Chrétien de Troyes en Li contes du graal, historia absoluta de la caballería, la más importante, una historia incompleta acerca de un muchacho que no sabe nada, ni siquiera su nombre. Semejante es esta historia de una juglarilla que no sabe casi nada, ni siquiera el nombre de su amor, al que encontro y salvo en un rio. Y sin embargo, el no saber, es tan prolijo en saberes. Solo a traves de una vida de no saber se pueden recibir las enseñanzas mas luminosas y las mas oscuras. () Cada lector de estos poemas se va a llevar por conjuro de palabras unos ojos de cervatillo, que sirven para mirar cosas pequeñas, aventuras pequeñas, como las de la juglarilla, todas muy asombrosas, pero a la vez, tan normales (¿No resulta asi la vida todo el tiempo?). Y eso es de lo mejor que puede hacer un libro. Cambiarte la mirada. Torcerla un poco, dejarla asi girada.Angela Segovia