La Segunda República española ha sido con frecuencia narrada como un relato de bandos enfrentados, de inevitabilidad trágica o de mitologías opuestas. Este libro añade otra mirada: la de un tiempo histórico atravesado por visiones políticas diversas, a menudo incompatibles entre sí, que compartieron el mismo marco institucional a regañadientes.
A través de cinco figuras centrales —Manuel Azaña, Niceto Alcalá-Zamora, Indalecio Prieto, José María Gil-Robles y Francisco Largo Caballero—, el autor reconstruye las principales corrientes ideológicas que dieron forma a la República: la izquierda burguesa, la derecha republicana, el socialismo moderado, el catolicismo político y el socialismo revolucionario. No se trata de biografías al uso, sino de retratos intelectuales y políticos que permiten comprender cómo cada uno de estos actores concibió la República, sus límites y su destino. El libro atiende tanto a las ideas como a los temperamentos, a las convicciones y a las contradicciones personales, mostrando cómo los proyectos republicanos chocaron entre sí y cómo las frustraciones, los miedos y las ambiciones individuales influyeron decisivamente en el curso de los acontecimientos. La Segunda República aparece así no como una entidad homogénea, sino como un campo de tensiones, donde coexistieron visiones excluyentes bajo un mismo nombre. Sin olvidar el convulso mundo en el que le tocó nacer, preso de la crisis económica y con el ascenso del fascismo y el comunismo como enemigos jurados de la democracia y el orbe liberal.
«La Segunda República fue una democracia con muy pocos demócratas en la que la gran mayoría de las fuerzas políticas consideraban legítimo, en mayor o menor grado, el recurso a la fuerza como instrumento político alternativo al sufragio». Luis E. Íñigo