Publicada en 1904, El difunto Matías Pascal supuso un giro en la narración costumbrista de la época y anticipó un tipo de relato en el que lo fundamental es el estudio psicológico del personaje, lo que luego sería una norma continua en el teatro de Pirandello. Un día Matías Pascal se va a Montecarlo huyendo de sus circunstancias: una suegra que lo martiriza, deudas crecientes y un trabajo que no le satisface. De repente ocurrirá un extraordinario suceso que le dará la oportunidad de liberarse. A partir de entonces será otra persona... Como todas las grandes novelas, El difunto Matías Pascal acepta múltiples lecturas: en ella se puede ver desde una hilarante farsa a un profundo estudio de la soledad humana vista por un hombre sin identidad ni pasado, que decide reconstruir su vida empezando desde cero. En última instancia, Pirandello nos muestra con virtuosa sencillez la esencia tragicómica del ser humano, cuando es despojado de la máscara que lo acompaña siempre.
Ficha técnica
Traductor: Ana Llisterri
Ilustrador: Roco Martnez Prez
Editorial: Nórdica Libros
ISBN: 9788493621384
Idioma: Castellano
Número de páginas: 336
Tiempo de lectura:
7h 59m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 20/06/2008
Año de edición: 2008
Plaza de edición: Madrid
Colección:
Otras Latitudes
Otras Latitudes
Número: 13
Alto: 22.5 cm
Ancho: 12.5 cm
Peso: 458.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Luigi Pirandello
Luigi Pirandello (1867–1936) nació en Agrigento (Sicilia). Escribió poesía (Elegías romanas, Mal alegre…), las novelas La excluida (1901), El difunto Matías Pascal (1904), Los viejos y los jóvenes (1913); los relatos reunidos bajo el título Cuentos para un año; el ensayo El Humorismo (1908-1920) y las obras de teatro Así es ‒si así os parece‒ (1917), Cada cual a su manera (1924), Enrique IV (1922), Esta noche se improvisa (1930) y, su obra más célebre, Seis personajes en busca de autor (1921), que dejó a más de uno rascándose la cabeza al romper con todas las reglas del teatro tradicional y liberarlo de las convenciones del realismo, anticipando a Anouilh, Sartre, Ionesco y Beckett. Su estilo desconcertante y su forma de desmontar la verdad como si fuera un rompecabezas le valieron el Premio Nobel de Literatura en 1934, dos años antes de su muerte en Roma por una pulmonía.