En un nuevo entorno, donde los consumidores han aprendido a ignorar los mensajes que no les interesan, las empresas ambicionan que sus mensajes sean tan relevantes para el receptor que él mismo ayude a propagarlos: Y herramientas como el correo electrónico resultan de la máxima utilidad. Es el auge del marketing viral- o la máxima expresión del efecto portera, según los profesionales más socarrones.