Entre 1960 y 1975 más de tres millones de españoles salieron de su patria con destino a Europa impulsados por el atraso económico de la España franquista. El régimen aprovechó una coyuntura europea favorable para deshacerse del excedente de fuerza de trabajo y conseguir una considerable fuente de divisas con la que financiar el desarrollo económico.Los principales países de acogida fueron Francia, Alemania y Suiza, que ya entonces tenían una demografía menguante pero unas necesidades de mano de obra crecientes. Aunque parte de la emigración se canalizó por vías oficiales, otra mucha se mantuvo al margen, mediante un simple visado de turista, con toda la incertidumbre e indefensión que ello conlleva.En este ensayo se analizan las características y el desarrollo del fenómeno migratorio de aquellos que, huyendo de la miseria, en muchos casos se quedaron décadas como mano de obra barata en la Europa próspera de la época.Esta es la historia de su odisea, muchas veces edulcorada y otras modificada por una desmemoria selectiva. Merece ser contada para no olvidar el sacrificio sobre el que se levantó gran parte de la prosperidad de España y poner en contexto nuestra actual condición de país de llegada de inmigrantes.